Adrián Yanes

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El deseo de ella

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—Mátame. Acaba conmigo de una vez por todas. Gritaba desbocada
mientras atravesaba la puerta.

—¿Es que acaso no me escuches maldito inútil?… ¡quiero irme!

Encogido en si mismo, como si de algo que trata desaparecer se tratase,
un cuerpo inmóvil que yacía en el suelo la miraba con la sutil
indiferencia del que siente poseer el control del todo.

Tras los gritos que habían inundado la habitación de manera repentina,
un profundo y extenso silencio embargo todo aquel espacio, haciendo
resonar un incómodo pero familiar eco al encogido cuerpo.

La mirada de ella le atravesaba; sin duda estaba furiosa, pero ¿cómo no
estarlo? Durante años habían discutido sobre lo mismo; sin éxito ni
consenso, el debate se había extendido tanto, que apenas le quedaban
fuerzas para levantarse del suelo y cambiar aquella postura de
sumisión. Ella no cedía un ápice, su lugar no era junto a él. Pero él,
¿como no iba él a tratar de convencerla?; el uno se complementaba con el
otro, un tándem perfecto, una pareja ideal, la definición de individuo
en si mismo.

—No puedo. Replico con mucho esfuerzo el debilitado cuerpo.

—Me da absolutamente igual lo que tu puedas o no. Esto es sobre mi, no
sobre nosotros. Argumento ella.

—Te he dicho que no puedes, no te vas a ir. Repitió.

Con un gran esfuerzo, su rodilla izquierda se empezó a mover, a la vez
que sus debilitados brazos le ayudaban a levantar su pecho del suelo; al
poco tiempo su pierna derecha le daba el impulso que le volvía a poner
erguido ante ella.

Antes de mirarla, sabía que la cara de ella albergaría una gran dosis de
odio —siempre lo hacía—, no obstante no era el odio lo que él temía de
ella, sino su rebeldía innata.

—Esta vez no lo haré, estoy harta… ¡harta!, ¡maldito!, lo que me haces
no es justo, ¡¡¡déjame en paz!!!

—Alma… vuelve.

—Algún día seré libre Cuerpo, y ese día tu ya no estarás para
impedírmelo.

Ella abrió sus brazos en un reticente pero sólido intento de
reconciliación.

Al poco tiempo el silencio de la habitación desapareció.

Written by Adrián Yanes

agosto 20th, 2012 at 10:03 pm